cuando la vida es un dolor, el suicidio es un derecho


cuando la vida es un dolor, el suicidio es un derecho;
cuando la vida es una infamia, el suicidio es un deber;
el suicidio, es siempre una virtud;
¡cobardía! así lo llaman los cobardes, que buscan una
disculpa a su infamia de vivir, y apellidan valor la vergüenza de su vida;
según ellos, vivir es una acción distinguida de valor,
 y el mundo está poblado de valientes;
el valor que tiene miedo de la muerte ¿es valor?
                saber vivir es ciencia vil; saber morir… that is the
question; vivir es un instinto animal; pero morir, morir
por sí mismo, ¿eso qué es? romper con el instinto de con-
servación, con el miedo de la bestia, instinto salvaje y
cruel, por el cual se cometen todas las claudicaciones de
la vida, dar un puntapié al mundo, volver el rostro al sol,
y desafiando a Dios entrar sereno en la sombra por la
única puerta que la dignidad ha dejado abierta: eso es el
suicidio;
la rebeldía al dolor, a la debilidad de las lágrimas, a
las humillaciones del sentimiento; la rebeldía a Dios: eso
es el suicidio.
                Decirle a esa potencia ciega, inexorablemente muda;
Tú has creado el dolor, yo escapo de él; tú has creado la
Muerte como un castigo: yo voy a ella: tú no puedes
 herirme, eso es el suicidio;
                correr hacia la muerte y desafiar a Dios, ¿eso es cobardía?
               ¡oh valerosos gamos de la vida, liebres que criticáis
al león  que muere, habladle de valor en su agonía!
               ¡cerdos que en las delicias de la piara, no comprendéis
al águila que huye a perderse en la bruma silenciosa,
quedad en vuestro fango tumultuoso esperando el
cuchillo destructor!

Vargas Vila, J. M. (1998). Ibis (p. 249). Santafé de Bogotá: Panamericana.

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